Análisis de la película La Rosa Blanca

Verónica Origel García

La Rosa Blanca es una película dirigida por Roberto Gavaldón que se basa en el escrito de Bruno Traven. La historia se desarrolla en el contexto de la expropiación petrolera en México. La Rosa Blanca es una hacienda dedicada al cultivo del mango y tabaco, así como a la fabricación de aguardiente en el estado de Veracruz. Debido a la fiebre del oro negro y a su ubicación, el terreno de la Rosa Blanca es especialmente atractivo para los grandes magnantes estadounidenses que dirigen enormes compañías petroleras como la Condor Oil Company. Así pues, la película gira entorno a la historia de Don Yáñez, su familia y los campesinos que emplean, quienes desafortunadamente son despojados de sus tierras y su calidad de vida comenzará a ir en detrimento. Esto continuará hasta 1938, cuando Lázaro Cárdenas decreta la expropiación petrolera.

En la película se ejemplifica la figura de Estados Unidos a través de los grandes magnates petroleros que viven rodeados de lujos a costa de la explotación laboral en la que tienen a sus trabajadores en los yacimientos petroleros de México. Tenemos al señor Kollenz, director de la Condor Oil Company, decidido a adquirir las tierras de la Rosa Blanca por cualquier medio. La película apela al nacionalismo mexicano a través del repudio de las grandes potencias europeas y del vecino del norte. En ella podemos observar cómo las grandes compañías petroleras llegan y hacen sus destrozos, dejan a los campesinos en una situación precaria, los condenan a situaciones de trabajo lamentables y poco es lo que reciben a cambio (pequeños salarios); incluso los obligan a pagar una cuota de inscripción para que puedan ser trabajadores.

Recordemos los antecedentes inmediatos de la expropiación petrolera. ¿Por qué tuvo lugar? Según Lorenzo Meyer, Lázaro Cardenas ya tenía en mente la consolidación de la soberanía nacional a través de la mexicanización de la industria petrolera en México, sin embargo era imposible unificar y consolidar los intereses del país con los de las compañías extranjeras. Además, el problema de los trabajadores petroleros no era ninguna novedad, ya que desde 1935 se había constituido el Sindicato de Trabajadores petroleros de la República Mexicana (STPRM), que tendría dentro de sus objetivos la mejora del salario para los trabajadores petroleros. La propuesta sería rechazada por las compañías en repetidas ocasiones, hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación fallara en favor de los trabajadores, aun así los magnates petroleros se negarían a cumplir sus obligaciones con el Estado mexicano. Debido al constante rechazo de las demandas gubernamentales por las empresas extranjeras, se tenía menos margen de maniobra para la colaboración entre el Estado y dichas empresas. Consecuentemente, el presidente Cárdenas no tuvo otra alternativa que la de expropiar definitivamente la industria petrolera; de acuerdo con Lorenzo Meyer, se logró expropiar a 16 empresas petroleras. Si bien declarar la expropiación petrolera tendría graves consecuencias económicas con el pago por indemnización, también es cierto que la nación mexicana vió con buenos ojos la independencia definitiva del país de las grandes potencias extranjeras y de su fiebre por el oro negro. El apoyo fue tan grande que incluso el Partido Liberal con sede en California envió remesas para solventar el pago de indemnización.

Como dijo Charles de Gaulle: patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás es lo primero. Mensajes y propaganda tanto nacionalista como patriótica sería como Cárdenas sacaría adelante a las industria petrolera mexicana para por fin deslindarse de los empresarios poco flexibles como era Mr. Kollenz en la Rosa Blanca. El sentimiento anti-yankee estaba a la orden del día con las faltas graves a los derechos de los trabajadores de la industria petrolera. En lo que respecta al patriotismo, el petróleo llegó a ser simbólico para la defensa de la soberanía nacional y lograr el crecimiento económico de México y, con ello, buscar alcanzar mejores niveles de vida, además de que le permitiría a Cárdenas financiar sus reformas sociales. A partir del 18 de marzo de 1938, día en que Cárdenas decretó la expropiación petrolera, numerosos grupos se reunieron en el Zócalo a favor de la acción del Ejecutivo. El discurso nacionalista fue clave para el éxito futuro de la industria petrolera mexicana, ya que con la retirada de los científicos y principales trabajadores extranjeros de la industria, México tendría que buscar como remplazarlos. Sin duda alguna de mucha ayuda fue que los universitarios estuvieran de su lado, pues serían los recién egresados químicos y pasantes los que se encargarían de sacar adelante la industria.

Las dificultades que tendría que enfrentar el Estado mexicano después de la nacionalización del petróleo eran bastante graves. Recordemos los boicots que realizaron las compañías extranjeras al negarse a surtir refacciones o bien químicos esenciales para la industria. En esta misma línea, el ambiente nacionalista y patriótico era esencial para que,  trabajadores y científicos se encontraran frente a un compromiso común de sacar adelante a la nación y librarse del yugo definitivo extranjero. Además, Cárdenas contribuía a reforzar estos sentimientos visitando a los trabajadores en las fábricas. Esta labor patriótica encontró que se dio solución al problema del boicot, ya que la nueva industria mexicana logró producir refacciones y reparar y renovar las diferentes centrales petroleras para que continuaran en funcionamiento. 

Sin duda, “mantenerse unidos” como menciona Domingo en la Rosa Blanca, luchar contra una causa en común que en diferentes medidas afectaba a los distintos sectores de la población y el discurso nacionalista de Cárdenas, fueron factores clave para consolidar la industria petrolera en México y terminar con los abusos en el país, como bien se expone en la película. 

Referencias 

Gonzalez Salinas, Omar F. El discurso patriótico y el aparato propagandístico que sustentaron a la expropiación petrolera durante el cardenismo. Estud. hist.mod.contemp. Mex [online]. (2016). n.52,pp. 88-107. ISSN 0185-2620

Meyer, Lorenzo. ​La marca del nacionalismo. Historia de sus relaciones exteriores, ​t. VI. México, El Colegio de México, 2010. Capítulo: La culminación del nacionalismo revolucionario (1937-1940).

Tello, Jaime. (1988). Testimonios de la historia de México: Imágenes de la expropiación petrolera. [Video file]. México: Filmoteca UNAM. Retrieved from https://www.youtube.com/watch?v=X8hWqmrOHxU&list=PLtQc7YMc-y8HUzrfKsggcBUlREUfXHDZX&index=3E: 

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