La ultraderecha en México: 1960-1985

Sara Cid

Introducción

Mientras los gobiernos mexicanos de los años 60s, 70s y 80s hacían frente a numerosas organizaciones comunistas y de izquierda durante la llamada Guerra Sucia, al otro lado del espectro ideológico florecían grupos de fanáticos político-religiosos igualmente amenazantes. Durante toda la segunda mitad del S. XX, México fue hogar de varias organizaciones de ultraderecha movidas tanto por el anticomunismo como por ideologías nazi-fascistas. 

Puesto que una de las características principales de estas organizaciones era el secretismo, sus actividades han quedado pobremente documentadas. Sin embargo, sí existe evidencia de su existencia y de algunas de sus diligencias. Con base en los trabajos de los periodistas Manuel Buendía y Álvaro Delgado, en el presente ensayo se exploran los dos puntos focales de la ultraderecha en México durante el período: la Organización Nacional del Yunque y los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), con el fin de comprender sus orígenes, su operación y sus relaciones entre sí, con la Iglesia y con el Estado Mexicano. 

Los ultras: orígenes y estructura

Luego de los acuerdos que pusieron fin a la Guerra Cristera en 1929, algunas partes quedaron inconformes y formaron grupos subversivos. Estos grupos no prosperaron porque no fueron del agrado de la Iglesia oficial, que dedicó considerables esfuerzos en su desarticulación, pero, con lo poco que quedó de ellos en Guanajuato, nació el sinarquismo (Delgado, 2003, págs. 43-46). Después, la Organización Nacional del Yunque apareció en 1955 como heredera del sinarquismo y como respuesta al comunismo y la Revolución Cubana (Delgado, 2003, pág. 34).  

Los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara comparten con el Yunque la herencia sinarquista, pero su desarrollo fue distinto. Descontentos con la “educación socialista” de Lázaro Cárdenas, un grupo de empresarios crearon la UAG en 1935, a auspicios de Carlos Cuesta Gallardo y la familia Leaño, donde inmediatamente se formaron escuadras secretas (Buendía, 1984, pág. 25). 

Estos grupos también se nutrieron de la Encíclica del Papa Pío XI de 1937, donde se condenaba el comunismo y la enseñanza socialista. Así nacieron los Tecos: la segunda organización subversiva de ultraderecha más importante del país (Delgado, 2003, pág. 77). Hoy, “Tecos” es el club de fútbol. Según Buendía, la familia Leaño creó el club en los 70s invirtiendo cantidades considerables de dinero para volver a popularizar el nombre, que era utilizado para referirse a los fascistas dentro de la UAG. El grupo consistía de estudiantes y egresados y era dirigido por hombres con puestos dentro de la universidad (Buendía, 1984, pág. 108). 

La estructura de estas organizaciones había sido cuidadosamente diseñada para evitar descubrimientos. La del Yunque era particularmente compleja. Primero, nadie accedía directamente, sino que la organización contaba con varios grupos satélites que (además de sus funciones particulares) hacían de fachada y de filtro para el reclutamiento. La primera de estas organizaciones, el Frente Universitario Anticomunista (FUA), se creó en 1955. El FUA tenía como objetivo penetrar dentro de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), pero pronto cayó en descrédito por sus métodos y se creó el MURO en 1961 (Delgado, 2003, pág. 58). 

El MURO sería el grupo de choque más importante del Yunque. Estaba principalmente dedicado a combatir a los “rojos” dentro de la UNAM, aunque penetró en otras universidades (Delgado, 2003, pág. 47). Una vez que los reclutas pasaban por las organizaciones filtro y, luego de ser investigados a profundidad (en especial si había sospechas de descendencia judía, pues los judíos estaban automáticamente descalificados), eran candidatos para entrar al Yunque. También, todos los miembros usaban pseudónimos. (Delgado, 2003, pág. 43). 

Los Tecos también tenían otras redes fuera de la UAG, como el Movimiento Juvenil Mexicanista (o Anticomunista) y la Liga Universitaria Nacionalista (LUN), pero su actividad no parece haber tenido el alcance que tuvo la de El Yunque. Los Tecos, salvo algunas excepciones, se limitaban a operaciones en los estados de Jalisco y Colima y, sobre todo, dentro de la misma UAG, donde controlaban al alumnado. Según Buendía, en los 60s, un alumno cualquiera no podía hacer una reunión de más de seis personas sin autorización de los Tecos. Sus métodos eran violentos. Buendía los tilda de terroristas: según él, los Tecos fueron responsables de secuestros, incendios y bombas, además de que amenazaban y extorsionaban (Buendía, 1984, pág. 62). Tanto Buendía como Delgado los hacen responsables de por lo menos cuatro asesinatos. 

Los Tecos, el Yunque y la Iglesia

Los Tecos y los Yunques eran naturalmente afines y cooperaron hasta mediados de los 60s. Lo que causó el rompimiento entre los grupos fue que uno de los líderes de los Tecos, el sacerdote Joaquín Sáenz y Arriaga, descontento con los resultados del Concilio Vaticano II, decidió desconocer al Papa. En su libro La Iglesia Motiniana, Sáenz acusaba al Papa Pablo VI de “ser un judío comunista infiltrado en la Iglesia para destruirla desde dentro”, siguiendo las ideas del obispo integrista francés Marcel Lefebvre (Delgado, 2003, pág. 71). 

Sáenz fue excomulgado por el obispo mexicano Darío Miranda, pero el grupo de la UAG siguió alineado detrás de él, mientras que los yunques permanecieron fieles al Papa. Los grupos entraron en una guerra que cobró varias vidas (Delgado, 2003, pág. 72). Tanto Delgado como Buendía responsabilizan a los Tecos del asesinato de dos jóvenes pertenecientes a la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos (satélite del Yunque). Los miembros de dicho grupo solían peregrinar al cerro del Cubilete (en Guanajuato) cada año y, en 1975, los Tecos aprovecharon para atacar y asesinar a los jóvenes al grito de “¡papólatras!” (Buendía, 1984, pág. 64). Delgado también atribuye el asesinato de Jorge Calfópoulos, miembro prominente del Yunque, a los Tecos. Calfópoulos había sido enviado a Guadalajara como parte de la estrategia de expansión nacional de la organización (Delgado, 2003, pág. 32) y ahí fue asesinado junto con su hijo de 11 años en 1981. 

Finalmente, la relación de ambas organizaciones con la Iglesia fue más bien ambivalente. La Iglesia parecía, por lo general, adversa a las actividades de estas organizaciones. En los sesentas, el MURO causó tanto desorden en la UNAM con sus ataques al rector (a quien acusaban de comunista) y al alumnado, que la Iglesia tuvo que hacer un pronunciamiento oficial contra ellos. En 1964, el obispo Miranda reprobó la formación de grupos clandestinos “contrarios a las formas de Dios” haciendo alusión al MURO (Delgado, 2003, pág. 48). 

Sin embargo, otros jerarcas alentaban estas organizaciones y en los setentas se permitió la entrada de yunques confesos a puestos dentro de la Iglesia (Delgado, 2003, pág. 29). También, Buendía sugiere que jerarcas como Miranda y el cardenal Corripio primero animaban estas organizaciones, hasta que se les salían de las manos y entonces tenían que deslindarse públicamente y condenarlas (Buendía, 1984, pág. 106). 

Las organizaciones de ultraderecha y el Estado mexicano

Tanto los Tecos como el Yunque eran profundamente anticomunistas y fue ese el motor principal de su oposición contra algunos gobiernos, aunque hubo otros. En 1975, luego de que el presidente Echeverría anunciara que haría un viaje a Cuba, hubo un atentado contra el consulado cubano en México y apareció también una bomba en el coche del embajador; Buendía se lo atribuye a las organizaciones de ultraderecha (Buendía, 1984, pág. 43). 

Otro motivo de conflicto durante la administración de Echeverría fue la reforma educativa y la Ley Federal de Educación de 1973, que dio inicio a la segunda generación de libros de texto únicos de la SEP. El problema era que los nuevos libros de Ciencias Naturales para primaria incluían temas de educación sexual ((COMIE), 2017, pág. 4). El ataque del Yunque se dio a través de la UNPF, donde se empezaron a infundir rumores sobre una vacuna esterilizante que se estaba administrando a los niños en las escuelas (Delgado, 2003, pág. 101). El objetivo era que los niños dejaran de asistir a clases (Buendía, 1984, pág. 49). 

La relación con la administración de López Portillo también fue conflictiva por momentos. Por ejemplo, luego de que López Portillo anunciara un viaje a la URSS que probablemente culminaría en un tratado para que México abasteciera a Cuba de petróleo, hubo un incendio por explosivos en unos comercios en el Centro Histórico. Nuevamente, Buendía hace responsables a los grupos de ultraderecha (Buendía, 1984, pág. 83). 

La nacionalización de la banca también causó fricción. La DHIAC, que hasta entonces se había mantenido en la penumbra (aunque había sido creada en 1975 como el brazo político del MURO), se alimentó de la nacionalización y su actividad aumentó considerablemente en los años posteriores (Delgado, 2003, pág. 88).

Conclusión

Debido a la actividad de las organizaciones de izquierda durante las décadas de 1960-1990, con frecuencia se subestima a los grupos del polo opuesto. Sin embargo, está claro que estas organizaciones llegaron a tener una influencia considerable en México, especialmente en universidades y centros educativos. Finalmente, cabe mencionar que estos grupos estaban bien vinculados con organizaciones extranjeras de la misma índole y queda también pendiente el examen de su presencia dentro partidos políticos, que tuvo alcances importantes, especialmente en el Partido Demócrata Mexicano (PDM) y, luego de que este perdiera el registro, en el Partido Acción Nacional (PAN) (Delgado, 2003, págs. 167-168).

Bibliografía y referencias


Congreso Nacional Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). (2017). Educación sexual, libros de texto y oposición conservadora en México: 1974, 2006 y 2016. San Luis Potosí, San Luis Potosí, México. Recuperado de: http://www.comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v14/doc/1921.pdf


Buendía, M. (1984). La ultraderecha en México. Ciudad de México: Ediciones Océano.


Delgado, Á. (2003). El Yunque: La ultraderecha en el poder. Ciudad de México: Editorial Grijalbo.


López Díaz (2016). Querétaro: Cuna del presidencialismo (Última parte). El Universal. Recuperado el 10/09/2021 de: https://www.eluniversalqueretaro.mx/content/queretaro-cuna-del-presidencialismo-ultima-parte


Medina Mora, N. (2020). Vasconcelos y los secretos de la regeneración nacional. Nexos. Recuperado el 10/09/2021 de: https://www.nexos.com.mx/?p=46284


López Magallón, E. (2011). Vasconcelos y los secretos de la regeneración nacional. DW. https://www.dw.com/es/alemanes-en-méxico-una-emigración-variada-e-intensa/a-14942619-0

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