Aura: cuando el pasado persiste en el presente

Verónica Origel García

Desde la década de los años cincuenta, la literatura mexicana se alejó cada vez más del nacionalismo que años atrás la había caracterizado.[1] En 1962, Carlos Fuentes publicó Aura, una novela corta de estilo gótico con un toque de realismo mágico. Con Aura, Carlos Fuentes dio pie a romper con el nacionalismo y se dejó llevar por la imaginación, de manera que logró acercar al lector a un mundo donde la ficción y la realidad son difíciles de diferenciar.

Carlos Fuentes (1928-2012) fue un escritor mexicano que formó parte del boom latinoamericano de la literatura; el cual llevó las grandes obras de América Latina a Europa. Aura forma parte de las múltiples novelas del autor, la cual por su aire de misterio podría llegar a considerarse como un poema dramático con un toque de suspenso que nos muestra un poco de luz al velo de la oscuridad.

Aura se sitúa en el México de los años 60, el autor describe la arquitectura del lugar como: “viejos palacios coloniales convertidos en talleres de reparación, relojerías, tiendas de zapatos (…)”.[2] El cuento sucede en el centro de la Ciudad de México. La novela cuenta la historia de Felipe Montero, quien encuentra trabajo en casa de la señora Consuelo. La señora Consuelo le encarga la traducción de las memorias de su marido, el General Llorente quien estaba al servicio de Maximiliano de Habsburgo. Su única condición es que Felipe debe vivir en la casa con ella y su sobrina, Aura, una bella joven que se dedica a cuidarla. La casona de la señora Consuelo es un lugar oscuro, uno pensaría que es un mensaje del autor al luto de la viuda para no olvidar a su esposo, el general; cuenta con un pequeño patio con humedad, algunas plantas y un par de animales (gatos, ratones y conejos). No obstante, la oscuridad le da ese toque sombrío de misterio a toda la narrativa. Aura tiene ojos verdes y siempre viste del mismo color; está al servicio de su tía, a quien Felipe le calcula unos 109 años aproximadamente. La belleza de Aura cautiva a Felipe y durante la novela buscará hacerla suya, pero serán Aura y Consuelo, quienes, al velo de la ficción y la realidad, lo volverán suyo conforme Felipe traduce el manuscrito del General y descubre la relación sobrenatural entre las dos mujeres.

La novela está narrada en segunda persona, de manera que describe poco a poco aquello que Felipe Montero experimenta cada día en la casa oscura. El diálogo en segunda persona que teje Fuentes es una especie de puerta que invita al lector a este mundo sobrenatural. El lector se vuelve uno con el personaje y forma parte del difícil juego de distinguir la ficción de la realidad al que se enfrenta Felipe.

El relato de Aura hace referencia a la situación política de México. Consuelo es ángel y demonio, menciona Fuentes. El gobierno mexicano desempeñó un papel formidable en lo que se ha denominado el milagro mexicano, época de bonanza económica y estabilidad política. La ciudadanía tiene empleo, educación, seguridad social, una casa propia, el gobierno es ángel. Pero todos estos beneficios están faltos de igualdad política, de derechos democráticos, de libertad de expresión, el gobierno es demonio. Cabe recalcar que Consuelo, a su vez, es esclava de un pasado colonizador por la relación con su esposo y su deseo de mantenerlo vivo a través del manuscrito.

Por otro lado, la relación de pasado y presente que representan Consuelo y Aura personifica el autoritarismo y la represión del gobierno en turno que continúa latente, la cual se volverá mucho más severa al final de la década, en 1968. Felipe ve a Aura como una esclava en la gran casa oscura y quiere liberarla. Felipe y Aura son símbolos de belleza, juventud y, más que nada, libertad que son oscurecidos por las figuras del pasado colonizador y autoritario que se impone. Aura es una novela de realismo mágico, de manera que el sentido de libertad de Felipe es una ficción, mientras que la represión de Consuelo sobre la juventud de Aura es la realidad. La realidad de libertad parece mágica e inalcanzable en un México falto de tantas libertades, donde se siente cerca el deseo de libertad de la Revolución Cubana en curso. Aura es un grito del autor para despertar a la juventud, una juventud que será cada vez más crítica y hará de la ficción una realidad. Considero que el relato de Aura es una forma de romper con el discurso nacionalista que en cierta medida es opresor de libertad, de manera que Carlos Fuentes hace un llamado, especialmente a la juventud, a hacer más crítica y luchar por la libertad, pero de una forma sutil y suspicaz como lo es este relato sombrío.


Notas:

[1] “Siglo XIX: letras y artes”, en Gran Historia de México Ilustrada. LOAEZA, Soledad (coord.). Tomo V el Siglo XX mexicano. México. Planeta. 2001. pp. 281-340.

[2] Fuentes, C. Aura. México: Biblioteca Era. 1962. pp. 11.

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