Certificación de la lucha contra el narcotráfico: ¿De algo nos sirvió?

Alejandra Aguilar Vázquez

Las drogas en México han existido desde el siglo XIX, pero no fueron un problema hasta inicios del siglo XX, cuando los Estados Unidos empezaron a regular dichas sustancias. Tampoco ayudó la actitud del presidente Plutarco Elías Calles, quien ordenó la confiscación de bienes de los narcotraficantes. Fue alrededor de este momento que los narcotraficantes empezaron a actuar como criminales. Dado que el mercado de drogas mexicano siempre ha exportado a los Estados Unidos, el narcotráfico siempre ha sido un tema de la agenda bilateral entre México y su vecino del norte. Sin embargo, a diferencia de otros temas como la migración, este no era uno que, en general, causara tensiones entre ambos países. Todo esto cambió en 1985.

En 1985, el presidente Reagan de los Estados Unidos se comprometió, junto con su esposa, a erradicar la drogadicción en su país. Esta decisión la tomó a raíz de la muerte por sobredosis de Len Bias, un jugador de baloncesto que acababa de graduarse de la universidad y ser seleccionado para jugar en la NBA. En este momento las drogas comenzaron a ser un tema de importancia pública para el vecino del norte. Todo empeoró cuando Enrique Camarena fue asesinado (Treviño, 2020). En efecto, su asesinato y la tortura del agente Víctor Cortez, ambos agentes de la DEA en México, causaron que la actividad de cárteles en México se consolidara como un tema de seguridad nacional para los estadounidenses. La consecuencia de estos sucesos fue la creación de un proceso de certificación de la lucha contra el narcotráfico por parte del gobierno norteamericano (Briseño, 2006).

Este proceso, establecido en 1986, consistía en obligar al presidente de los Estados Unidos a “certificar ante el Congreso, […] qué países habían ‘cooperado plenamente’ en el control de drogas ilícitas” (Labardini, 2003, p.178). Las consecuencias de perder la certificación eran serias, pues se incluían sanciones como: una reducción del 50% de toda ayuda humanitaria estadounidense que no estuviera relacionada al control de drogas; que los representantes norteamericanos en organizaciones multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional votaran en contra de préstamos para estos países; y la suspensión de preferencias comerciales (Ibidem). Queda claro que la política de la certificación podía llegar a ser una herramienta muy poderosa para el gobierno estadounidense, y este era el objetivo. De acuerdo con Rodrigo Labardini, los propósitos de esta medida eran “tener bases más estrictas para exigir cuentas al gobierno al aplicar la política antinarcóticos y darle ‘dientes’ a Estados Unidos para obtener la cooperación de otros estados en la lucha contra el narcotráfico” (Ibidem).

México no era el único país afectado, pues otros países que debían ser certificados se encontraban en una lista hecha por el congreso norteamericano. Esta incluía a varios países productores y de tránsito de drogas que eran considerados importantes para los intereses estadounidenses (Storrs, 2002). Sin embargo, aunque México no fuera el único afectado, la realidad es que según algunos académicos la medida estaba diseñada con México en la mira (Briseño, 2006). Además, recordemos que en ese momento México estaba recuperándose lentamente de la crisis de los inicios de la década de 1980 a través de una política económica neoliberal que dependía de tratos rigurosos con bancos y organizaciones multilaterales que habían consolidado préstamos con el país. Por lo tanto, las sanciones que el proceso de certificación amenazaba podían tener graves consecuencias para países como México. No es sorprendente que cada año, alrededor del tiempo de la presentación de los certificados, las tensiones entre ambos países aumentaran de forma considerable. De hecho, llegaron a ser ‘crisis bilaterales’ durante algunos años críticos (Labardini, 2003).

México nunca llegó a ser gravemente perjudicado, al menos no al nivel de otros países como Colombia. Esto, porque todos los años la certificación fue otorgada a México. No obstante, las tensiones aumentaban año con año, pues los mexicanos siempre protestaban por la medida. El razonamiento de la crítica a la política es fácil de entender. Básicamente, siempre había un peligro de que México no fuera certificado.

Aunque la certificación dependía del presidente de Estados Unidos, el Congreso podía llegar a involucrarse. De acuerdo con la ley que establecía el proceso, el Congreso tenía derecho a presentar resoluciones de desaprobación durante 30 días posteriores a que el presidente hubiera expuesto su decisión. Es decir, el Congreso podía revertir la disposición del presidente (Storrs, 2002). Consecuentemente, México estaba en constante peligro de no recibir la certificación, dado que varios congresistas compartían la visión de México como un país corrupto e inseguro que no podía resolver sus problemas. Esto queda claro cuando vemos que el Congreso estadounidense estuvo cerca de revertir la certificación en varias ocasiones, específicamente en: 1987, 1988, 1997, 1998 y 1999 (Ibidem).

El Congreso nunca logró pasar las resoluciones de desaprobación, pues era necesario que pasaran en ambas cámaras; empero, tan sólo la amenaza servía para intimidar al gobierno mexicano. El Congreso, sobre todo el senado, utilizaba las resoluciones de desaprobación para demandar mayor cooperación del gobierno mexicano. Estas demandas dependían del año, pero incluyeron: el acceso a armas por parte de la DEA en México, cooperación marítima y la extradición de detenidos en México a Estados Unidos (Storrs, 2002). 

El año de 1997 fue un año especial porque la relación bilateral estuvo a punto de caer en crisis. Esencialmente, desde inicios de ese año, varios miembros del Congreso estadounidense habían propuesto la desaprobación de la certificación de México, sin embargo, estaban dispuestos a que las sanciones no se aplicaran por temas de ‘seguridad nacional’ (Roett, 1997). Es decir, querían declarar, de forma política, que no veían como suficientes los esfuerzos del gobierno mexicano, pero no querían que sus acciones tuvieran las graves consecuencias que implicaba la aplicación de las sanciones. Desafortunadamente, en febrero de ese año tuvo lugar el escándalo del general Jesús Gutiérrez Rebollo. El general era quién estaba a cargo del Instituto Nacional para el Combate de las Drogas (INCD); consecuentemente, de él dependía la lucha contra el narcotráfico. Su arresto fue un escándalo, pues se descubrieron sus vínculos con Amado Carrillo, mejor conocido como ‘El Señor de los Cielos’ (Infobae, 2021). Esto fue una vergüenza para México: el zar de las drogas había probado ser corrupto y con relaciones cercanas a uno de los capos más importantes. No obstante, fue también una fuente de gran humillación para el gobierno estadounidense, dado que había elogiado al general públicamente y le había compartido información confidencial sobre el esfuerzo antidrogas conjunto (Roett, 1997). La controversia subió de tono cuando el líder de la DEA, Thomas Constantine, declaró que no había una sola institución de aplicación de la ley en México con la que la DEA tuviera una relación de absoluta confianza. México respondió que no estaba dispuesto a negociar, dado que el proceso de certificación era un acto de ‘arrogancia imperial’ (Ibidem). Esencialmente, la situación desembocó en una disputa entre los dos gobiernos.

Es claro que las tensiones escalaron rápidamente en 1997, y aunque el final de la situación fue similar a otros años, pues la resolución no pasó y el proceso sólo sirvió como herramienta para intimidar a México y así forzarlo a ceder a demandas estadounidenses, hubo consecuencias importantes: Primero, incrementó la cooperación de grupos de trabajo conformados tanto por norteamericanos como mexicanos. Segundo, aumentó la importancia que ambos gobiernos le daban a las juntas del Grupo de Contacto de Alto Nivel (Labardini, 2003). En resumen, lo sucedido en 1997 ayudó a establecer el sistema de cooperación respecto al narcotráfico que sigue vigente el día de hoy entre los dos países.

El proceso de certificación de la lucha contra el narcotráfico terminó en 2002, cuando el sistema cambió a uno de denuncia. Dicho de otra forma, el presidente ya no tenía que certificar a todos los países de la lista, sino, establecer qué países habían fallado irrevocablemente en sus esfuerzos antidrogas. Esto se hizo por dos razones: las preocupaciones del público estadounidense habían cambiado después de los ataques terroristas del 2001, por lo que el tema del narcotráfico perdió importancia; y la elección de Vicente Fox en el 2000 le dio a México una vuelta de página, por lo que los Estados Unidos estaban dispuestos a darle más libertad al gobierno mexicano respecto al esfuerzo contra el narcotráfico (Briseño, 2006).

En conclusión, el proceso de certificación de la lucha contra el narcotráfico sirvió para establecer las bases del sistema de cooperación en torno a la problemática que continúa hoy en día. No obstante, la medida no ayudó a México pues la realidad de su funcionamiento era forzar a México a ceder a las demandas del gobierno estadounidense y no necesariamente mejorar el esfuerzo antidrogas como fue el caso del  arresto del general Gutiérrez Rebollo.


Bibliografía

Briseño, J. (2006). El cambio en el proceso de certificación en Estados Unidos: ¿cooperación en la hegemonía? (Licenciado). CIDE.

Labardini, R. (2003). “El fin de la certificación antidrogas” en Fernández de Castro, R (coord.), México en el mundo: en la frontera del imperio. México D.F, ITAM. pp 177- 189

Storrs, K. (2002). “Mexican Drug Certification Issues: US Congresisonal action, 1986-2002” en CRS Report for Congress, Washington D.C, The library for Congress. Última actualización: 22 de octubre del 2002.

Roett, R. (1997). El proceso de certificación y la relación México-Estados Unidos. Este País, 73.

Treviño, J. (2020). La crisis México-Estados Unidos de 1985-1986. El Economista [en línea]. Consultado el 8 de diciembre de 2021 en: https://www.eleconomista.com.mx/opinion/La-crisis-Mexico-EUA-de-1985-1986-20200906-0013.html

Sin autor. (2021). Narcos México 3: quién fue Jesús Gutiérrez Rebollo, el zar antidrogas, y cómo lo capturaron. Infobae [en línea]. Consultado el 7 de diciembre de 2021 en: https://www.infobae.com/america/mexico/2021/11/09/narcos-mexico-3-quien-fue-jesus-gutierrez-rebollo-el-zar-antidrogas-y-como-lo-capturaron/

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